Y entre todas las miradas, estaba la tuya,
y entre todas las sonrisas era la tuya, ahí,
cerca de mí, sin decirme nada, pero al mismo
tiempo diciéndome todo, y yo… ¡Vaya!, yo solo
pedía un poco de clemencia para explicarte lo que
estaba sintiendo.
Era difícil poder manifestarlo, pero en mi mente
existían cientos de palabras para describir aquel
sentimiento que me agobiaba, y no, no me agobiaba
por ser malo, me agobiaba porque quería que tu
y solo tú lo supieras, pero…¡Oh no, espera!, aún no
era el momento para que tuvieras conocimiento de esto.
¿Qué ibas a pensar o a decir de mi ante tal revelación?,
Sinceramente ¡Qué miedo!, es por eso que decidí callar,
que sean mis miradas y mis sonrisas las que te expliquen,
que sean esas platicas amenas, que sea las tazas de café
compartidas, mil veces que ellas te digan lo que siento,
porque definitivamente yo no sé cómo explicarlo.
Y es así como dos almas se encuentran, con miradas
entrelazadas,
con momentos compartidos, y entonces ya no necesitas explicación,
más que una tarde, una mañana o una noche a tu lado.
Por: Miztli.
😍😍😍😍
ResponderEliminar:D
EliminarHermoso... Quizás describes ese interim, ese va y ven de la vida donde uno decide, cómo si fuera la decisión más importante de la vida, si le hablas o no, si le muestras que existes y cuánto se pierde al no conocerte...
ResponderEliminarEs correcto, la mente se bloquea y quisieras decir tantas cosas, es como un "no me pierdas, aquí estoy para TI".
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